
Mi cuerpo cambio de color, mis manos crecen muy rápido al mismo tiempo que mis ojos ya no ven lo mismo y no sienten las cosas tan naturales. Empecé a vivir pedazos de vida en transcursos de día esperando una especie de despedida.
Ya no creo que mis palabras se enlacen en tus labios reteniendo besos escondidos, ahora pasa normal y soy la bestia que un día comenzó a dar rastros de vida en siluetas borrosas.
Las navajas las esparciste por los lugares donde mis pies no ven caminos y tuve que aprender a cortarme solo lo necesario, para así poder ver tus palabras sin que te sangre la boca y me ahogues de un solo intento.
Estoy en el mismo lugar de siempre y no es difícil encontrar estrellas en el pasto pero creo que se te olvido prender la luz y encontrarte buscándolas.
Que gusto saber otra vez que sigue siendo tuya la luna porque de mi ventana ya no la veo, es de las cosas que mas gusto me da, porque te imagino como aquel día que nunca te vi dibujándola.

