Un día despertaste y decidiste contarte a ti misma tus sueños y así romper un pequeñísimo pero muy importante miedo, pues al leerlos en distintas ocasiones y momentos de vida, lograban cambiar de color y te rodeaban del entorno adecuado.
Mis miedos de noche se vuelven las peores pesadillas alimentadas de inseguridades que de tan sutiles que fueron algún día, hoy son mis cartas de presentación que trato de esconderlas en el bolsillo de mi pantalón esperando no salgan en momentos incómodos.
Mis días son tan raros, la lluvia de día apocando el sol, me desconcierta mas no me entristece las cosas pasan tan rápido que no puedo pensar en ninguna, el desastre y todo lo que consigo trae se apodera de mi volviéndome caótico.
En ti pasan rápido las estaciones del año, hasta llego a pensar q tus días están hechos de los años que apenas conoceré, me encanta oler el otoño que dejas clavado en mi y cerrar los ojos por todo el sol que emanas al despertar, las lluvias aclararon mis ojos y te puedo ver con esos colores fríos y tenues que el invierno regalo.
Los más pequeños detalles tejen historias verdaderas que sirven y nos hacen vivir, pasar mis brazos por encima de los tuyos para evitar fríos inofensivos, pero por solo el gusto de sentirte cerca los hacemos mas violentos y mortales, las palabras, frases y acciones olvidadas en tu cabeza hasta desaparecerlas por completo dejando ese espacio tan vacio para llenarlo yo otra vez de las mismas palabras aderezadas con lo primero que me llega a la mente me hacen creer que todas las cosas por trilladas o monótonas que sean siempre tienen un lado nuevo y virgen por descubrir.
Así te veo y así te quiero con auras cambiando todo el tiempo de color con palabras olvidadas en tu ser pero clavadas muy fuerte y demostradas en tu esencia, besar tus labios tibios, rozando tus pies fríos y dibujándome una aurora con los ojos cerrados.
Una princesa lunar dibujando mis sueños.


