Las calles no son tan frías , húmedas ni solas como en las películas para poder salir, pensar ,platicar y escribir .
El café y el té no son imanes del amor por el aroma que se envuelve en el cálido vapor que despide.
La lluvia humedeciendo y empañando las ventanas, esas ventanas que son ojos borrosos mirando tu guión favorito, con el soundtrack de tu vida, bailando la melodía mas seductora, con la chica de tus sueños y hablando de y como los artistas mas representativos que impactaron tus ojos .... esa es la historia mas poética de un amor patético, que cuando al ir por la calle con el sol radiante y espectacularmente molesto me enamoró el aroma y la sombra tan tenue de una pequeña verdulería . Ese aroma vegetal y fresco fusionado con tierra, mato al café y a las palabras bonitas.