
Un recuerdo no simplemente tiene el poder de mirarte en espacio y tiempo deseado con sonrisas inconscientes. El tiempo los crea y los hace pasar pero inexplicablemente son intocables hasta por personas que viven más intensamente en ti.
Las palabras e imágenes aparecieron en ojos miel, hermosos e inconfundibles.
Miraba uniformes guindas y cartas con colores bonitos, demasiadas con fecha y hora, algunas escritas con lágrimas innecesarias pero puras de sentimiento.
Las caritas eran firmas de esencia y creaban sonrisas que duraban mas de lo que te imaginabas provocarían. Un soundtrack con canciones, canciones de diferentes gustos, pero interpretando mi vida en ellas aunque fuera extraña a ojos ajenos.
Nuestras caras asimilaban ranas de madera compradas en ferias anuales y guardadas en una caja llena de cosas simples, pero llenas de ti.
Hoy no dormí no se si por emoción o risa al leer demandas ficticias con demasiada imaginación, demandando cosas simples, cosas pequeñas pero pidiendo esas cosas tan pequeñas que hacen de tu día o vida un momento mejor pasando de emoción a emoción tan rápido que se extraña el sentimiento pasado .
Que bueno tener ángeles aun incrustados en mi pared y mas aun enamorarse de uno que acepto sentarse conmigo diario 20 minutos al lado de mi, cuando un mundo giraba alrededor nuestro con risas frustrantes.
Te hice una galería del Caribe disfrazado de balneario y viví dos de mis mejores días vacios de preocupación.
¿Sabes? Nunca fui superman ni mucho menos vestí como el, nunca tomamos un café juntos como era de esperarse (que tragedia ¿no crees? Jajaja).
Pero hoy sigue vivo un recuerdo que se queda corto con esa etiqueta.
De mis mejores imágenes y colores son en ojos de miel enamorados de un ángel.


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